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Reanimar(te)


Volver a dar vida a aquello que la estaba perdiendo o la había perdido.

Tu cuerpo, tu motivación, una relación o cualquier fenómeno que esté vivo.



Si viajas a la raíz de la palabra, te encuentras con el aliento de vida, el alma, aquella inteligencia que vivifica tu organismo.


Apuesto a que existen infinitas formas de reanimarte. Lo que necesites dependerá del momento, del lugar, de tu estado específico. Pero para hacerlo debo conocer qué te da vida a tí; qué te nutre y te alimenta. Una mirada, un abrazo, una palabra pueden contener ese aliento que encenderá tu chispa vital de nuevo, y que te ayudará a recuperar tu marcha.


Pero a veces, en vez de añadir, debes dejar ir aquello que está robando tu vitalidad. Aquello que te pesa, te marchita y te intoxica hasta arrancarte el brillo de tus ojos. Estas reanimaciones requieren un procedimiento quirúrgico y mucho coraje, para poder sacar de tí aquello que te mata.


En última instancia, puede ser necesaria experimentar la muerte para poder volver a la vida. Y de hecho vivimos en un planeta y en un cuerpo cíclico, que precisa de procesos de muerte y nacimiento simultáneos para mantenerse en equilibrio. Lo que nos cuesta es dejar morir partes de nuestra identidad, para que otra nueva forma pueda emerger.



Quizás cuando eres reanimado nunca vuelves del todo siendo igual que antes.


He descubierto que uno mismo puede también reanimarse. Yo me autoreanimo emocionalmente con palabras amables, con compasión, cuando un sentimiento de fracaso se cuela en mi organismo y noto que empiezo a desfallecer y mis ganas de avanzar se apagan. Cuando no veo camino delante de mi.


Respiro. Con mis manos en el pecho o en el vientre, noto el calor que emana de mí. Alimento con mi presencia esa vida que late, aún sintiéndome perdida, abandonada, paralizada. Sigo aquí. Y el pulso se hace más fuerte.



Mientras viva, sigo viva. Y cada palabra que me digo cuenta, como vitaminas que entran por mis venas y llegan al núcleo de mis células para cargarlas de energía: "Confío en mí"


Y a tí ¿Qué palabras te animan? ¿Te conoces lo suficiente cómo para saber donde está tu desfibrilador emocional?


Cada chispa de vida que se enciende en tí te muestra donde están tus recursos de reanimación. Siente esos instantes que se resaltan y te hacen brillar un poco más, descubre qué te está alentando y no lo dejes ir cómo si no importara. Guárdalo y registralo en tu cuerpo cómo aquel que se anota la buena recomendación de un amigo. Vuelve a ellos a menudo y prueba de alimentarlos deliberadamente en tu día a día, sin esperar a que te encuentres en estado de marchitación, precisando una reanimación.




Indagación del dia


¿Qué necesita ser reanimado hoy por tí?

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