EL APRENDIZAJE ORGÁNICO

El ser humano es uno de los animales con mayor capacidad de aprendizaje. La cualidad neuroplástica de nuestro sistema nervioso permite una gran adaptabilidad al entorno y favorece la creación de nuevos hábitos desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. 

Llamamos Aprendizaje Orgánico a aquellos procesos de desarrollo y maduración que parten de la visión del ser humano como un complejo sistema vivo en constante relación con su entorno. Este tipo de aprendizaje contempla la coherencia interna de un sistema así como su grado madurativo y estado global en cada momento de su existencia. En esta instancia, orgánico es sinónimo de vivo y, a la vez, de sostenible y autoorganizado. Favorecemos, por tanto, un proceso de cambio que se apoya en las posibilidades y potenciales reales de nuestro sistema, sin forzar, interrumpir o desturbar perjudicialmente su orden interno. En conjunto, nos vemos como un sistema abierto que forma parte de un sistema mayor (ecosistema) a partir del cual podemos crecer y con el que interactuamos, influyéndolo y siendo influenciados por él simultániamente.

En el Aprendizaje Orgánico usamos diferentes lenguajes y procesos que tienen que ver con la manera en cómo el ser humano percibe y se relaciona con su realidad. Creemos que todos ellos parten de la experiencia física con nuestro ambiente y se van desarrollando hasta volverse más abstractos e intangibles. Explorar los diferentes tipos de comunicación e intercambio de información que usamos nos acerca a un aprendizaje que pemite integrar más de nosotros mismos para favorecer la sostenibilidad del sistema. Algunos de los sistemas de comunicación que contemplamos son el lenguaje biológico - que se expresa a través de señales químicas y eléctricas, vibraciones, sonidos, reflejos e instintos y lo compartimos con otros animales-, el lenguaje somatosensorial - que integra el conocimiento experiencial no-verbal como el movimiento, las sensaciones y las emociones  - y el lenguaje simbólico y abstracto - que usaría las palabras, la  imaginación y la creatividad. 

En este tipo de procesos de cambio usamos la exploración y la acción como herramientas básicas, acompañándolas de reflexión, creación y análisis. Cada proceso es único e individual y esta es precisamente la gran belleza del aprendizaje orgánico: siempre está vivo. Si conectamos con este potencial de vida y orden que todo sistema persigue para su supervivencia y expresión plena de salud, empezaremos a percibir las señales que nos invitan a aprender y desarrollarnos  a nuestro propio ritmo. Esta visión respetuosa busca crear espacios y entornos seguros que favorezcan el emerger espontáneo de nuevos grados de organización, que nos ofrecen más libertad, más bienestar, más salud y más conexión.

Image by Taylor Simpson
fósiles de animales

REFERENCIAS

El árbol del conocimiento; Maturana, H. y Varela, F.

Dynamic Systems Theories; Thelen, E. y Smith, L.

The elusive obvious; Feldenkrais, M.

Child Space: An Integrated Approach to Infant Development Based on the Feldenkrais Method; Shelhav, C.